Guillemots en el Samsung Studio
El miércoles pasado un grupo de algo más de 50 personas disfrutó (sentados en su mayoría) del impecable show que nos presentó Guillemots, una banda que creo no tiene el reconocimiento que merece. La impecable escena del Samsung Studio no se encontraba ni remotamente poblada y por momentos parecía que había más fotógrafos intentando capturar la cara de Fyfe Dangerfield en medio de uno de sus alaridos que gente que había ido a “ver” el show: Son los tiempos que corren… ¿Son los tiempos que corren?

Todo comenzó con una versión ornamentada de Sea Out, un tema aún no lanzado oficialmente que hasta ahora conocíamos como una balada de piano interpretada por el principal compositor, el inglés Dangerfield. Respetando su estructura se sumaron los sonidos ambientales de guitarra del brasileño MC Lord Magrão, la intensa percusión del baterista escocés Greig Stewart y el acompañamiento melódico del bajo de la canadiense Aristazabal Hawkes. Le siguió Go Away otro tema de casi 8 minutos, perteneciente al EP From the Cliffs de 2006 y luego una versión despojada de uno de sus temas más conocidos, Made-Up Lovesong #43. En unos 20 minutos toda la paleta de sonidos y emociones que transmiten la música de Guillemots se nos había presentado.
Es que en vivo la banda alterna piezas largas de tonos cambiantes con fuertes presencias instrumentales, en donde se improvisa (especialmente el trabajo de guitarra y pedales de Magrão) con rendiciones de los otros fuertes de su archivo: exquicitas baladas pegajosas (If the World Ends, I Don’t Feel Amazing Now) y rápidas, eclécticas, concisas explosiones de rock electrónico. The Basket y Kriss Kross ejemplos de esto fueron dos de los puntos más altos de la noche.

Un elementos principal en su obra son las cuerdas y los vientos, presentes principalmente en su disco debut Through the Windowpane (2006). Y al ver cómo resuelven esto en vivo, nuevamente hay que hacer mención a lo hecho por el guitarrista principal. Toda la gama sonora que salía de allí no solo reemplazaba a lo que encontramos en esas grabaciones sino que elevaba a las canciones a un estadío completamente distinto. Creando una sorprendente homogeneidad a lo largo de todo el concierto, que se centró en su ultimo trabajo Walk the River (2011) y sus primeros años, dejando de lado casi virtualmente a Red (2008), un disco que los encuentra más cerca de sus influencias pop y R&B. Justamente parecía que habían llevado a todas las diferentes composiciones hacia el territorio de Walk the River, en donde prevalece la puesta en escena, lo etéreo, la atmósfera.

El set principal cerró con una representación digna de la épica São Paulo (hogar de Magrão y en donde tal día siguiente tocaron por primera vez). Al regresar y tras una interpretación íntima en solitario en manos de Dangerfield y su guitarra eléctrica de Annie, Let’s Not Wait, la banda en conjunto se despidió con la impactante Yesterday Is Dead. Una muralla de sonido colisionó a la par de una hipnótica figura de percusión en unos 9 minutos en los que fue imposible distraerse hasta el cierre casi a capella con la repetición de la línea que significó el mensaje final: “If only we believed in someone, if only we believed in someone…”. Un desenlace imposible de mejorar dada la elocuente escena que se dio esa noche y particularmente para esas 50 personas que sin dudas se fueron con más de lo que llegaron.
Texto: @franparera
Fotos: @thestompingpony