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Broken Social Scene en La Trastienda: No aplaudas. Escuchá.

Casi siempre la vida nos ofrece segundas oportunidades, lo clave es saber aprovecharlas. En el 2008, con muchas dudas y poco conocimiento de causa estaba por comprar una entrada para ver a Broken Social Scene, sin embargo ese show fue cancelado. En el 2010 salió Forgiveness Rock Record, disco que me atrapó y me invitó a realmente enamorarme de la banda. Grata sorpresa me llevé cuando me enteré que los vería en el Personal Fest; ni hablar cuando se anunció una fecha aparte en la intimidad de La Trastienda. Mi ansiedad, y la de un puñado de pibes y mujeres fanáticos de la música y que usan remeras de bandas, llegaría a su pico anoche, donde se disfrutó de un show que dará de hablar en un futuro no muy lejano.

 

Anoche a las 21hs con más gente de la que esperaba (aunque no llegaba a la mitad de su capacidad) los canadienses salieron a tocar por antepenúltima vez previo a un parate de, según dicen, 2 años. Formaban con un polémico pero eficiente 3-4-1: simil-percusión, batería y teclados en el fondo, cuatro músicos donde todos-tocan-todo y alternaban guitarras y bajos (inclusive saxo y trombón) armando juego y un frontman, único y omnipresente, definiendo: Kevin Drew. Como si fuese poco, además contaban con la presencia de Lisa Lobsinge (que está más fuerte que un cadenazo en los dientes, frase cliché pero igualmente acertada) y, para el final del show, un plomo que se sumó en guitarras. El escenario tenía más pedales de efectos que público en La Trastienda.

Empezaron con dos joyas de su última placa, la excusa que los trajo a Argentina y principalmente, como ya mencioné, a mi vida: Workd Sick y Texico Bitches. Pocas veces uno presencia semejante fuerza y actitud rockera (además de un volumen tan alto que sigue teniendo secuelas en mi audición). Inclusive ellos mismos se notaban asustados/fascinados por lo fuerte que estaban sonando.

 

El show continuó repasando distintos temas de su discografía: Fire Eye’d Boy, 7/4 (Shoreline), Cause = Time, Stars and Sons y All to All. Mención especial a Hotel, tema el cual me detengo porque me sirvió para entender él porqué de semejante disfrute ante una banda cuyos discos, fuera del último, nunca me apasionaron. ¿A qué me refiero? Simple: el estudio no favorece esta banda, su magia radica principalmente en el vivo. La fuerza de cada una de la guitarras sumadas a la increíble (posta, increíble) fuerza de Justin Peroff en batería y el carisma en vivo, crean un espectáculo inigualable, aún más bajo el marco de un lugar tan perfecto para ver bandas como La Trastienda. Hotel, dejo de ser una simpática canción para pasar a ser una oda al groove y el contoneo sensual.

Este hecho, sobre la excelente performance que hacen en vivo, se vio agigantado cuando Emily Haines, cantante de Metric y The Soft Skeleton además de miembro original de este “supergrupo” indie, apareció para cantar Anthems for a Seventeen-Year-Old Girl y Almost Crimes. Ambas canciones sonaron un trillón de veces mejor que las de estudio, más rockera y cargadas de emoción hasta el punto que, por lo menos a mi, me dejaron piel de gallina. Dato anecdótico, al parecer Emily, que también estuvo presente entre el público en el show Kashmir allá por Marzo, se casará en Argentina y a la salida, se fue, como muchos, en taxi. Brillante.

 

“No aplaudan” habían dicho Kevin Drew y Brendan Canning anteriormente al principio de All to All, ya que contaba con una caja rítmica cuyo tiempo se desfasaba con los aplausos del público. Pero aparte, hubo un pedido de “silencio” para la interpretación-tipo-Feist de Lover’s Spit. Claramente fue un llamado a la anti-demagogia recitalera a la que estamos mal acostumbrados.

Para destacar el momento Rage Against the Machine de la noche, con Kevin Drew, gritando: “Fuck you I won’t do what you tell me”, un cover de The World At Large de Modest Mouse y las caras de Andrew Whiteman que, por momentos, simulaba dirigir una orquesta. El show, que promedió casi 2 horas, culminó con un mini-pogo a versión larga, pesada y super distorsionada de Meet Me in the Basement, canción instrumental que desde su video invita al descontrol y de alguna manera, a la protesta.

 

Mucho más no puedo especificar, el setlist es distinto en la cabeza de cada uno de los presentes, inclusive juro haber escuchado las letras de Gang Bang Suicide, tema de Kevin Drew solista. Pero tal vez, esta inexactitud sea parte de la mística que marcará al show, que seguramente dentro de unos años será recordado con nostalgia y respeto, tal como lo son las presentaciones de Pavement, Breeders, Stereolab o Jarvis Cocker bajo el mismo techo. Yo, por mi lado, con orgullo puedo decir que estuve ahí y, que sí, fue tan bueno como dicen.

Texto: @mbordoy

Fotos: @elfaco (más acá)

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