Review: Smashing Pumpkins @ Luna Park, Buenos Aires
Le robamos este review a nuestras amigas de Indie Hearts:
En 1998 tenía doce años y lentamente dejaba de jugar a la pelota para empezar a escuchar discos enteros encerrado en mi cuarto. Mis objetos de valor dejaban de ser remeras de fútbol y empezaban a ser CDs. Pasé de ver deportes o dibujitos a ver MTV (época en la que Ruth, Alfredo Lewin, Arturo Hernández y algunos más eran los flacos más cancheros del mundo). Para aquel entonces el video de Perfect de Smashing Pumpkins era furor. Me juntaba con un amigo a ver el TOP 20 y esperábamos ansiosos a que llegara el turno de aquel tema de Adore (1998). Corgan y cía, se sumaron a la receta que me cambió de por vida y me hizo fanático de la música. Desde ese entonces, añoraba con verlos en vivo.

En 2006 el regreso de la banda fue una noticia enorme para mi. El sueño de verlos en vivo volvía a crecer adentro mío. Para aquel entonces, mi gastada remera de Adore ya no me quedaba y aunque la versión moderna de Smashing Pumpkins sólo tenía 2 miembros originales, mi fanatismo volvió a su auge con la edición de Zeitgeist (2007). El año pasado cuando me enteré que Jimmy Chamberlin también abandonaba la banda pensaba que ya no tenía sentido verlos. En un año plagado de recitales increíbles y del sueño, fui sólo para alimentar a mi niño interior, sin ninguna expectativa y pensando que vería a Corgan y tres más. Me cerraron el pico y por más de 2 horas volví a tener 12 años.
El show comenzó minutos después de lo pautado y antes de las 9 la banda ya estaba en el escenario de un Luna Park a un 70 por ciento de su capacidad (algo que me impactó aún mas de ver que Belle & Sebastian lo había copado al máximo). The Fellowship y Lonely Is the Name, dos temas nuevos, dieron comienzo al espectáculo. Los primeros acordes del tercer tema me pusieron la piel de gallina y causaron la ovación de aquellos que estaban presentes: Today de magnánimo Siamese Dream (1993). Así es, una simple canción ya hizo que toda esta espera valga la pena. Las palabras de Billy expresaban lo que en ese momento toda la gente sentía: “Today is the greatest day I´ve ever known” (hoy es el mejor día que conocí).

Lentamente no estábamos viendo a Billy Corgan y tres más sino a Smashing Pumpkins. James Iha se convirtió en Jeff Schoreder en el momento que él y Billy hacían juntos el sólo de Today. D’arcy Wretzky o Melissa Auf der Maur se unían a la perfección en la elegancia y sensualidad de Nicole Fiorentino, a quien hay que darle el mérito correspondiente luego de tocar toda la noche en tacos.
Los temas nuevos siguieron pasando y por el medio se colaban Ava Adore, Eye o Bullet with Butterfly Wings para el delirio del público. En el momento de United States nadie se acordaba de Jimmy Chamberlin luego de que Mike Byrne con sus 20 años y look prepuber le roben un poco de protagonismo al mismo Billy con un increíble solo de batería de la mano de Moby Dick de Led Zeppelin.

El impacto estaba hecho y Corgan bromeaba haciéndose llamar Messi o diciendo que Maradona había dejado la selección para volver a la cocaína. Así pasaban To Sheila y Shame (joyitas de Adore), las enigmáticas Cherub Rock, Zero y Tonight, Tonight, que me emocionó como pocas canciones lo han hecho en vivo. Ahí Billy dijo: “Thank you for staying with Smashing Pumpkins” y aunque parecía una declaración normal, estaba cargada de emoción. Ahí termine comprendiendo que Smashing no son las personas que interpretan la música, sino la emoción y sensación que transmite ese grito de furia noventoso, aquello que sentí a los 12 años y lo volví a sentir el jueves con el doble de edad.
Para el falso final interpretaron Tarantula y Stand Inside Your Love. Billy volvería sólo con su guitarra para hacer una versión acústica y hermosa de la épica Disarm (que le mereció una ovación enorme). El final vino muy heavy de la mano de By Starlight y Heavy Metal Machine. Así Billy Corgan abandonó el escenario del Luna Park y yo volví a tener 24, sabiendo que vi a una de mis bandas favoritas en vivo y no una versión devaluada o un tributo como pensé previo al show. No importa que algunos menosprecien, critiquen o crean que esta versión de la banda esta por debajo de la anterior. Los Smashing Pumpkins son un reflejo del lugar que ocupan hoy en día, abandonaron la cima y el “bum” alternativo, pero nunca dejaron de ser una gran banda de rock.
Por Martín Bordoy
Fotos: Facundo Gaisler